
El tercer tomo de una obra de culto. Nada mas que decir.
Joss Whedon logra algo realmente complicado en una megaproducción de estas dimensiones: el equilibrio entre forma y fondo, diversión de calidad que deja muy alto el listón de cara al futuro. Una película por la que da gusto dejarse llevar.
Aunque en la historia tiene su encanto, no le llega a la suela del zapato ni a Polina ni, por supuesto, a Gusto a Cloro.

Muchos recuerdos contados con sencillez y de modo simpático, que indudablemente podrán mover al lector a la melancolía, la nostalgia o la evocación de recuerdos propios.
Lo leeréis de una sentada, no os dejará respirar y os quedareis con ganas de saber más.
Para mi, mejor que Polina.

A diferencia de La Carretera y Soy leyenda (relatos apocalípticos de culto), Entre las sombras plantea un día después sin más amenazas que la soledad y los recuerdos. Esta historia, poética y contemplativa, plantea una pregunta difícil: ¿qué nos hace seguir viviendo cuando no queda nadie ni nada?